Juan se mantuvo inmóvil, por un momento buscando la figura de Enoc.
Al ver que Juan había detenido su ataque, Enoc apareció desde no muy lejos de Marta.
—Muchacho, tu puño no está nada mal, más o menos, se puede decir que está bien, —comentó Enoc, aún con fuerzas, mientras evaluaba con detenimiento la técnica.
—¿Más o menos? ¡Díselo en mi cara! ¡Esa técnica es una basura! —Agustín no pudo quedarse callado al escuchar a Enoc hablar sobre la técnica de Juan. En su mente empezó a murmurar sin parar