Los miembros comunes de la Hermandad del Veneno Silente no notaron a Juan y Marta.
Mientras tanto, el grupo seguía animado charlando y riendo sin parar.
Al acercarse a un edificio antiguo, ya no intercambiaban palabras. Claramente, habían llegado al lugar que mencionaban como la base de la Hermandad del Veneno Silente.
El edificio antiguo se encontraba justo en lo profundo de la selva, tan integrado en el entorno que parecía haber crecido allí mismo. Las paredes del recinto se conectaban entre s