Al observar las figuras de ambos alejándose, un grupo que los observaba desde la distancia estalló en grandes murmullos.
—El presidente de la Corporación Vanguardia, Virgilio, ¡ha sido asesinado en el acto! ¡Su cadáver está aquí, esto va a ser un gran problema, tenemos que irnos ya!
Los transeúntes, temerosos, ya no se atrevieron a quedarse en el lugar, y comenzaron a huir despavoridos de la zona conflictiva.
La noticia se esparció como pólvora, provocando a la multitud a dispersarse.
En poco ti