—Porque, ante mis ojos, eres realmente débil. respondió Juan con frialdad.
—¡Eres demasiado arrogante! —exclamó Belisario, incapaz de creer lo que escuchaba.
¿Cómo era posible que alguien en el mismo nivel del Poderoso Marqués Guerrero lo considerara inferior?
—Ah, por cierto, para que lo sepas de una vez, —continuó Juan con un tono burlón, —esa palma con la que me golpeaste antes también fue intencionada. Solo necesitaba un poco de mi sangre dentro de la formación para activarla. ¿De verdad pen