—Además, —continuó Agustín con un tono de envidia profunda, —tú, muchacho, tienes un destino que otros no lograrían ni en toda una vida. Solo este Santuario del Dragón, este espacio mío, supera en gran manera cualquier secreto que la Comunidad de las Almas Ligadas pueda ofrecer. Deberías agradecer lo que tienes, en lugar de no valorarlo.
—Y ni hablemos de que puedes entrar y salir de este santuario como si fuera tu patio trasero. ¿Sabes cuántos grandes maestros vendrían a buscarte si este secret