Aeropuerto de Puerto Lúmina.
Con el aterrizaje del avión.
Un joven con camiseta de manga corta, pantalón corto y sandalias apareció en la sala de espera.
Ese joven era Juan.
Al llegar a Puerto Lúmina, no llevaba más que una tarjeta de débito que Luis le había dado de prisa, y sin ninguna otra pertenencia, por lo que necesitaba esperar el equipaje.
Se dirigió directo a la terminal para tomar el autobús cercano al aeropuerto y marcharse.
—Guapo, oye, guapo. Una voz resonó a su lado.
Juan miró a lo