Una mañana tranquila con los Crown, que extraña y hermosa se sentía. La luz entró por la ventana y el viento frío pero delicioso de un nuevo día hizo a Joseph abrir los ojos solo para ver cómo el blanco tiñó todo lo que afuera podía verse.
Vio a Keyla totalmente dormida en su costado, con hebras de su cabello marrón cayendo por sus mejillas rosadas, mientras su brazo descansó sobre el abdomen del mafioso que se vio sonriendo.
Eran muy pocas las mañanas que despertó así, desde que la recuperó,