Joseph vio a Keyla y a su hijo en el consultorio médico, en donde a Mateo le harían una cita con el médico que no podían cancelar o posponer.
La salud de su hijo era de gran prioridad, por lo que accedió a salir con los dos, aún estando en un momento tan tenso. Vio al médico decirle a Keyla que ya podía cubrir con el abrigo al pequeño, pues la tarde era muy fría con los días de nieve que ya habían en todo el lugar.
A la salida el pequeño caminó rápido, imitando los pasos de su padre, quien le