Mientras Keyla luchó con su mente, con recuerdos borrosos que la hicieron sentirse débil con tanta información, Joseph se quedó junto a ella, con fiebre debido a que su cuerpo necesitaba más movimiento para llevar el ritmo.
Por ello cuando se recuperó de la fiebre, Sara la invitó a nadar en una de las albercas que ella aceptó la intimidó en cuánto la vio, pues era enorme.
Tenían que mantenerla activa. Era la sugerencia de Gálata para esos primeros tres días, la sustancia iba a debilitarla, cau