78. Se han ido
Alessia se subió a su auto, no deseaba que el vigilante del edificio le diera una mirada más, cargada de lástima; sin embargo, ponerse en marcha fue algo que le tomó mucho más tiempo del esperado. La imagen del auto alejándose y ese “Te quiero” de Noah, se repetían una y otra vez en su mente.
Alessia respiró hondo, con las manos temblorosas sobre el volante. La calle frente a ella permanecía borrosa, distorsionada por las lágrimas que luchaba por contener. Toda su vida había sido controlada baj