74. ¡Pero me lastima!
La noticia cayó como un balde de agua fría sobre Noah. Sentía que la rabia lo consumía, pero más allá de eso, el miedo se le instaló en el pecho. La sola idea de que Charlie pudiera ser llevado a una casahogar lo hizo apretar los puños con fuerza.
Alessia, que hasta entonces había estado inmersa en sus propios pensamientos, sintió cómo sus propios problemas se desdibujaban frente a lo que Noah enfrentaba. Se levantó de la silla y caminó hasta él. Le acarició el hombro con suavidad, intentaba tr