33. ¿Qué hicieron?
Ale no podía borrar la sonrisa de su rostro ni controlar las lágrimas que bajaban por sus mejillas al ver la pequeña imagen en tonos negros y grises en sus manos.
—¡Qué hermoso se ve! —exclamó—. Ese bebé será uno más de los consentidos de la tía Lessy —aseguró, arrancándole una risa a su hermano.
—Todavía no lo puedo creer, es tan pequeño o pequeña… —susurró Paul, mirando la imagen de la ecografía en manos de su hermana.
—¿Cómo se ha sentido Lina? ¿Muy feos los malestares? —preguntó Ale, no sol