Capítulo 55

Su mano se posa en mi espalda y con la otra toma mi cuello y acerca mi cara a la suya, respiro con dificultad, si no me deja tranquila voy a morir de taquicardia o de insuficiencia respiratoria, todavía no me decido por cuál de las dos. 

— Eres una cobarde, Zoa. Imaginé todo de ti, menos que te negaras a enfrentar tu realidad — Abro los ojos alucinada, este hombre no para de insultarme y de menospreciarme. 

— Puedes pensar y

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