**SANTIAGO**
El avión aterrizó en Los Ángeles, pero apenas sentí la sacudida de las ruedas al tocar la pista. Mi mente estaba en otra parte, atrapada en un torbellino de pensamientos que no me dejaban respirar con claridad. Desde la ventanilla, observé los edificios extenderse como un tapiz infinito, pero no era esa ciudad la que quería ver.
Debería haberme quedado en Miami. Debería estar ahí, justo ahora, viendo su reacción a la sorpresa que le preparé. Viéndola fruncir el ceño con desconfianz