Leonardo y yo salimos del edificio, y al instante el chofer abre la puerta del auto para que subamos. Me acomodo en el asiento del copiloto mientras él toma el del volante. No esperaba que él mismo condujera, pero no hago ningún comentario al respecto. El trayecto es tranquilo, pero sé que su mente está tan activa como la mía.
—Te gustará este lugar. Es exclusivo y muy discreto —comenta, desviando la mirada hacia mí por un breve instante.
Me limito a asentir. No suelo aceptar este tipo de invit