**SANTIAGO**
Debo prepararme. Me lo repito mentalmente como un mantra, como si de verdad supiera cómo hacerlo. La verdad es que no tengo idea de por dónde empezar. ¿Quién demonios es XIX? ¿Cómo se lo pregunto a Andrea sin parecer un idiota?
Me recuesto en el asiento del auto e intento calmar la tormenta que tengo en el pecho. Andrea está a mi lado, con la mirada fija en algún punto del parabrisas, como si pudiera ver más allá de lo evidente. Entonces, sin mirarme siquiera, rompe el silencio.
—Manda un mensaje a todos —dice, con una firmeza que no da lugar a preguntas—. Mañana reunámonos. Les presentaré a XIX.
Trago saliva. Asiento sin emitir palabra, no sé por qué ni cómo, pero una parte de mí, la más irracional, cree que Andrea sabe exactamente lo que hace. Y por eso no digo nada más.
Está a punto de añadir algo, puedo sentirlo, cuando de repente su estómago ruge con fuerza. Me sobresalto, como si el sonido me devolviera a la realidad.
—Mierda —murmuro—, olvidé que no has comido.
Ell