En la mesa, Diego no hizo más que mirarme como un bobo.
— No me veas tanto que me siento incómoda, el embarazo no me tiene muy bien que digamos, mi cara de fantasma es decadente — Dije llevando el bocado de comida a la boca con suma vergüenza
— Eres preciosa, Lisa, la palidez de tu cara remarca el color de tus ojos y tus pecas, tu cabello se vería mejor corto — Contestó dejándome anonadada
— Debes revisar tus lentes — Contesté insegura de esas cualidades, aunque lo del cabello me pareció una