Cerca de las seis de la mañana, Aye comienza a abrir los ojos, mueve su cuello para ver donde se encontraba y suelta un quejido de dolor al hacerlo. Sus ojos se posan en su amiga, quien dormía a su lado prácticamente inconsciente, sonríe y quejándose en silencio comienza a levantarse, debía irse si quería llegar a la casa de su tío antes que este se fuera a trabajar. Con mucho cuidado para no hacer ruido y despertar a Sonia, se dirige hacia la puerta, en cuanto la cruza, se dirige al baño para