—Es mi madre —le avisa a su secretaria. Ella asiente y se levanta para dejarlo atender la llamada—. Hola mamá —atiende.
—Hola, hijo. ¿Cómo estás? —se interesa ella con una sonrisa especial.
—Estoy muy bien, mamá- responde sonriendo—. ¿Y tú? —cuestiona.
—Muy bien, en realidad —La voz de Sofi era un tono más elevado de lo normal, Mateo entre cierra los ojos para observarla con más detenimiento.
—Seguro que estas bien? —cuestiona, notando que había algo diferente en su madre.
—Seguro, Mat, no