—¿Por qué me odias? —le pregunta el joven al morocho.
—No lo hago, no te sientas tan importante —responde el morocho con soberbia.
—No le agrada ningún chico que esté con Aye —aclara Ian.
—¿Ni siquiera tu hijo? —pregunta Dylan.
—Ni siquiera él —responde el rubio.
—Sé mucho sobre ustedes —expresa—. Todo lo que han hecho, también escuchó muchas historias de cómo atrapan a los tipos malos.
—No sabes nada —espeta Gaby.
—Investigué cuando me enteré quién era Aye.
Ante esa confesión el morocho se gir