— ¡Gracias Paul, eres de verdad un amigo!— dijo Bruce complacido.
— Astrid nos matará si sabe que te di el nombre de esa muchacha— dijo el médico.
— No te preocupes, tengo mis mañas para lograr lo que deseo, conozco a mi mujer, sé cómo calmar sus celos— respondió Bruce— quizás puedas decirme cómo es su aspecto físico para tener algo de ventaja.
— Bruce, de verdad que me estas poniendo en grandes aprietos— dijo el ginecólogo— ¿Qué te propones con esto?
— Encontrar a mi hijo para darle su jus