El lunes llegó y con ese día también las expectativas de Camila estaban a flor de piel, ella se sentía nerviosa, por eso media hora antes de las nueve estaba esperando turno para su entrevista.
Un hombre muy alto, de facciones agradables, se presentó como ““Licenciado Gordon Taylor" le pidió que se sentara frente a él. Era de amable sonrisa, mirada, gris muy penetrante y hablar enérgico, de unos treinta y seis años.
—Buenos días señorita Sánchez, es un placer que podamos llevar a cabo esta