Alma escuchó la irrevocable determinación de los labios de Dante y se alegró por su prima. Era obvio que ese hombre daría la vida por Alina y si bien, no quería pensar en eso, pertenecer a la familia a la que ahora ella pertenecía, significaba si o si, un constante peligro. De hecho, había recibido una amenaza, muy, pero muy personal el día anterior. No se lo había dicho a nadie. Ni si quiera Piero lo sabía. Y aunque no deseaba mentir, en ese momento le parecía mas importante resolver la situac