8 años atrás
Los primeros días sin Jack habían sido un completo calvario, lloraba casi todas las noches y no importaba cuanto intentará calmarme era imposible, extrañaba la calidez de su cuerpo bajo las sábanas, extrañaba el olor de su comida cada mañana.
Extrañaba su voz parlanchina y animada e incluso su extravagante risa, su forma de mirarme, pero sobre todo, sus melosas caricias.
Cada lugar que pisaba en ese horrible pueblo, venía acompañado por un remolino de recuerdos sobre lo que había