Me acerqué hasta donde se encontraban casi con mala cara, detallando que en la camilla de nuevo estaba la pequeña hija de Jack inconsciente.
Masajeé mi sien con dos de mis dedos intentando calmar mis deseos de vociferar horripilantes cosas a la madre de Jack, quien no se cansaba de quejarse a todo pulmón, porque los internos eran unos inútiles según ella.
La enfermera Kim temblaba bajo sus manos, sin saber muy bien que hacer y lógicamente nadie se molestaba en ayudarla, dado que era la madre d