Se los conté al regresar, omitiendo las cosas trágicas que podrían sucederle a nuestra madre, intentando sonar lo más entusiasta posible, pero la mayoría me observaba desconfiado, casi sin creerme ni una sola palabra.
Todos nos echamos en la sala de espera, impacientes porque el médico saliera pronto de la cirugía diciéndonos que todo había sido un completo éxito.
Las horas pasaban tortuosas frente a mis ojos, a pesar de tener a Jack apoyándome muy pegado a mí, con quien conversaba de vez en c