La morena caminó con seguridad hacia la cafetería tras sonar el timbre. Llevaba consigo dos tazas de comida que fue a calentar en el microondas, solo para darse cuenta de que se había dañado. Le pasó por un lado a sus amigos que la esperaban, les dijo que regresaría, y fue a la barra de la cafetería, pues pediría el favor allí.
Sus ojos cafés evaluaron a las mujeres que se apresuraron a atenderla, entre ellas una de las compañeras cercanas de Emily, la cual le dio una mirada odiosa. Anastasia r