Verdades a medias.
Al instalarse en su sitio, Antonio habló.
—Entonces… ¿Tú fuiste quien pintó Dopo il rapporto?
Las mejillas de Anastasia se encendieron, entendía el italiano. “Después del coito.”
—¿A qué le llama así?
—A su cuadro, por supuesto. Está lleno de un éxtasis y un amor tan puro que solo pudo ser creado después de un encuentro tan íntimo —expresó el hombre sin más, mientras le sonreía al mesero que llegaba con vino. Anastasia miró a Lucius, este le esquivó la mirada—. Además, fue lo que él me dijo.
Ell