Todo era una farsa.
El día domingo llegó. Anastasia se encontraba pintando un nuevo cuadro, uno que representaba el dolor por la herida con sus padres.
Al terminarlo, se dio cuenta de algo importante: sus dos últimos cuadros eran completamente diferentes a los anteriores, estos eran más explicativos y profundos a la vez.
Estaba transformándose, no solo por ella, sino por él.
Quería ver… esa mirada.
Se limpió las manos, vio la hora. Siete en punto. Como estaba tan emocionalmente agotada, prefirió ordenar algo para