Creer o no creer.
Anastasia.
—Tienes que creerme. Ana… ¿Acaso no has visto las noticias? Lo he intentado. Después de que te fuiste… He intentado crear mi propio arte, pero soy un fracaso. Mi carrera está por el suelo ahora mismo, Ana… Y no te culpo por eso. ¡Yo soy el culpable!
—Lucius, vete…
Podía recordar la correa, la hebilla de esta contra mis manos, hasta hacerlas sangrar; las veces en que hundió mis manos en agua caliente, o peor aún: cuando salpicó disolvente en mis heridas.
Este hombre merecía estar en p