El infierno de mi pasado.
Anastasia.
—Anastasia, eres tú. ¡Eres tú!
Retrocedí rápido, en modo de defensa. Luego apreté mi mano temblorosa, ya dispuesta a golpearlo si me tocaba.
Pero entonces…
—Señorita Everhart, ¿se encuentra bien?
Leónidas.
Algo dentro de mí se ablandó, dándome tiempo de controlar mi estado. Vi cómo la mirada de Lucius se dilató de furia. Conocía muy bien esa mirada. Miró entré ambos, sus ojos se entrecerraron como si conectara puntos invisibles.
Pero no me importaba lo que pensara, me comenzó a impo