Aceptar su ayuda o no.
Anastasia.
Al salir a la calle, la rutina ya se había activado. Autos, gritos, olor a comida, personas yendo y viniendo. Y yo, en medio de todo, con el corazón desbocado. Miré hacia atrás, esperando que nadie me siguiera, pero ya había cometido el error: dejar que Ryan me viera. Y no de frente, sino cara a cara.
El frío me recorrió desde mi bajo vientre. Avancé entre las personas, y crucé la calle para adentrarme al motel. La sangre se escurría más por mi muslo mientras intentaba caminar de for