Él se apartó, se empujó los pantalones y los calzoncillos hasta los tobillos y se abalanzó sobre ella. Lylo se quedó sin aliento cuando él la agarró. La puso sobre su estómago, la agarró de las caderas y la levantó hasta que se quedó de rodillas.
—¿Qué estás haciendo?—Lylo sintió el latigazo de placer recorrerle el cuerpo cuando vió que su glamour estaba funcionando y que pronto su presa no podría pensar más que en ella y en joderla.
—Pon tus piernas entre las mías—gruñó en un tono áspero, abri