—¿Qué estás diciendo?—Bastian se estremeció, con la adrenalina y el miedo a 300k/h.
—Estoy diciendo que sería una lástima si te como enseguida.
Retrocedió, varios pasos mientras veía avanzar a esa mujer bizarra hacia su dirección. Chocó con una mesa oxidada y una silla alrededor haciendo un escandaloso ruido.
Lylo observó impasible a su linda presa.
—¿Y si jugamos un juego?
—¡¿Qué malditas tonterías estás diciendo?!—Bastian ya estaba perdiendo la compostura.
—¿Qué piensas de esto?
Antes de que