El viento siseaba entre los escombros del rascacielos, llevando consigo el eco de una batalla recién concluida. Beltaine, con su cabellera pelirroja como llamas en la penumbra, se presionaba el muslo izquierdo, intentando contener la hemorragia que manaba entre sus dedos. Su piel, antes pálida, ahora estaba salpicada de moretones y cortes, testimonios de su enfrentamiento con el cyborg.
Con un esfuerzo sobrehumano, se arrastró hacia un hueco en la arquitectura, un error en el diseño que ahora l