Melissa continuaba murmurando su cántico sanador, sus manos trazando símbolos arcanos sobre el cuerpo inerte de Beltaine. Cada espasmo que sufría la paciente era un pequeño triunfo en la ardua batalla para traerla de vuelta del coma.
El sudor perlaba la frente de Melissa mientras intensificaba su cántico, su voz resonando con una urgencia renovada. Finalmente, cuando Beltaine abrió los ojos y soltó un gemido de dolor, Melissa sintió una oleada de alivio y satisfacción.
De repente, Beltaine se m