Lylo tropezó hacia atrás, sus ojos reflejaban el horror y la confusión por lo que acababa de hacer. Las ropas empapadas en sangre de su amo pesaban como un recordatorio de su traición.
—No... no soy la que está equivocada —susurró Lylo, con voz temblorosa, debatiéndose internamente—. Estoy en lo correcto...
Las voces de su lado vampírico y lycan continuaban debatiéndose en su mente, un murmullo constante que le impedía pensar con claridad.
—¡Cállense! —gritó Lylo, agitando la cabeza para tratar