—¡Abre la boca!—Lylo sonaba muy histérica—. ¡Detente! ¿Qué estás haciendo? Uuff—siseó en cuanto sintió la mordida dura de Bastian en la mano que intentaba meter a la boca de él.
Los ojos de Bastian estaban llenos de una mezcla de dolor y desafío mientras intentaba hablar, la sangre goteando de su boca y manchando su ropa.
—Esto… —balbuceó con dificultad—, esto es tu prueba. Te importa… mucho más de lo que quieres admitir.
Lylo sintió que sus manos temblaban mientras trataba de controlar la situ