Chiara:
—Tendré que poner reglas. Ustedes no pueden estar entrando y saliendo de mi apartamento Constantemente.- protesté, entregándole cinco galletas al niño. Metiéndome dos yo en la boca, y ofreciéndole a Óscar, pero él negó.
—Eso se arregla fácil. ¡Múdate con nosotros!- chilló Dominic.
Yo lo miré con mala cara.
—¿Leche?- ofrecí.
—No, jiak. No me gusta.
Ponderé los últimos acontecimientos un momento.
Era cierto que era peligrosa mi amistad y cariño desmedidos por el pequeño. ¿Pero qué podía h