Capítulo 33: Tu mujer.
Por la mañana, me deslicé silenciosamente fuera de la cama mientras Gabriel aún dormía profundamente.
Con cuidado, retiré la sábana y me acurruqué a su lado desnuda, colocando su brazo alrededor de mí. Mis movimientos lo despertaron y, al abrir los ojos, lo recibí con una sonrisa cálida.
—Hola, cariño —susurré, esperando que mi ternura ocultara la turbulencia interna.
Gabriel me miró sorprendido, sus ojos aún nublados por el sueño reflejaban confusión.
—¿En verdad estuviste conmigo? —preguntó,