Capítulo 32: No te dejaré salir.
—Strella, mi amor, ¿podrías tomar un poco más? —le susurré con ternura, alentándola a terminar su desayuno mientras luchaba contra su típica falta de apetito matutino.
Después de algunos intentos, logré persuadirla, y me llené de alegría al ver cómo saboreaba cada bocado con deleite.
Nathan, sentado a nuestro lado, observaba la escena con una sonrisa cálida, alternando su atención entre nosotras y la vista del jardín a través de la ventana, como si estuviera disfrutando de un tranquilo momento