Por Solange
Decidí viajar sin avisarle a nadie, pero estando en mi oficina, en el Polo industrial, Morena que me observaba desde hacía un largo rato, me preguntó que estaba sucediendo.
Creo que yo disimulaba menos de lo que pensaba.
-Nada.
-Tenés los ojos brillosos, estás a punto de llorar.
-No, solamente te parece.
-Sol, es verdad que no nos vimos por años, ni siquiera me invitaste a tu casa, eso me dolió, pero no por eso dejo de saber cuándo estás mal y cuando estás bien.
-Perdón por no confi