Por Solange
Se acercó a mí, creyéndose dueño de mi cuerpo, lo que no sabe es que me puedo estar muriendo por él, pero jamás me expondría a que sepa que Dante es su hijo.
Pretendió seducirme.
Claro que mi piel respondía a sus encantos y estaba sintiendo toda su virilidad, pero Dante estaba dando la última vuelta, eso me había dicho, y en un segundo iba a aparecer.
Traté de empujarlo, pero Ema se pegó más a mí y me tomó de la nuca, tenía que evitar su beso a toda costa, por mi hijo y por… mí.
No