Los soldados del duque se miraron entre sí, confundidos al enterarse de que estaban frente a la emperatriz de Mont Risto. Entonces, el primero sujeto que la confrontó, se adelantó y cuestionó con ironía.
—¿Cómo es que la emperatriz de Mont Risto se encuentra en este lugar?
La actitud de esa persona irritó bastante a Adeline, que respondió con arrogancia:
—Eso no te incumbe, quiero hablar con tu líder.
—¿Cómo se atreve a hablarme de esa forma? —gruñó el tosco militar, que alzó la mano como s