—¿Un demonio? —preguntó Adeline consternada.
La Deidad Suprema se acercó y, pulsando el pecho de la Adeline, sacó de ella una especie de hilo brillante.
—Mmm… Parece que no pudo robarte el alma completamente, pero tu tiempo de vida fue acortado gracias al pacto que hiciste con él.
Adeline apenas podía creer lo que sus ojos veían, pero al escuchar que el pacto con Demon había acortado su vida, inmediatamente exclamó.
—¿Cómo? ¿Es mi culpa que me quede poco tiempo?
La entidad divina devolvió