Señal, ¿divina?
Había pasado casi tres horas desde que la emperatriz había desaparecido, que Marion estaba a punto de perder la cordura al no poder encontrarla. En su desesperación, comenzó a sacar con sus manos el agua estancada de la fuente, con tal de buscar alguna grieta por donde ella hubiera sido succionada.

—¡Maldita sea! ¡Necesito encontrar a la emperatriz! ¡No puede haber desaparecido así como así! —gritaba angustiado mientras raspaba el piso de la pila con un artilugio que había encontrado por los al
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