Damien miró confundido a Azabach cuando ella señaló el extraño lunar que tenía en la entrepierna. Si bien era cierto que siempre le había llamado la atención la extraña forma de esa marca, jamás le dio importancia.
Como él no decía nada, la atrevida joven le dio un beso en los labios y volvió a hablar.
—¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan callado?
—¿Cómo sabes de esa marca? —cuestionó Damien, fríamente.
Azabach miró confundida a su interlocutor, pero luego se apartó y comenzó a explicar con desenf