Damien mantuvo su expresión fría ante el saludo cordial de Adolf Dunesque, lo cual resultó incómodo para el anfitrión, ya que no esperaba una reacción tan apática.
«¿Qué le pasa a este tipo? ¿Acaso no está aquí para preguntarme por su origen? Debería lucir más entusiasmado y no con esa cara de desconfianza», pensó el duque ofendido, aunque por fuera mantenía su expresión amigable.
En tanto, el ex militar solo se limitó a levantarse de su asiento e inclinarse levemente para saludar con indifer