Ashal se encontraba frente al acceso a la habitación de interrogatorios, vacilando en si debía encontrarse con esa persona o no. Realmente detestaba la idea de verle la cara, pero también necesitaba cerrar ese círculo para así detener esa espiral destructiva que afectaba su vida.
—¡Ah! Acabemos con esto de una vez.
Tras decir de esto, entró a la habitación y tomó asiento frente a Adolf Dunesque, quien ya lo esperaba con una sonrisa cínica.
—¡Tiempo sin vernos, hijo mío! ¿Estás aquí para decirme