XXV. Revelaciones.
Mientras desayunaban, y como si hubieran alcanzado un mudo acuerdo, ninguno de los dos sacó ningún tema que pudiera romper la armonía. Después, ya en el salón, Andrea repartió el ramo en varios floreros, y cuando Natalie estuvo entretenida con sus juguetes, Vittorio explicó el comentario que había hecho que ella finalmente abriera la puerta.
—Después de marcharme la noche que cené aquí, decidí organizar una reunión para que mi familia las conociera a Natalia y a ti. Pero primero tenía que ele